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domingo, 7 de agosto de 2022

La Humanidad ya sin control debe controlarse a sí misma

 Puro silogismo: 

1. Existe una especie que ha superado a todos sus enemigos naturales y por tanto crece sin control en un mundo finito.

2. Si esa especie quiere sobrevivir necesita establecer su propio control sobre sí misma.

3. ERGO: La libertad sacralizada del "laisser faire, laisser passer", aparte de antisocial, es incompatible con la supervivencia de la especie.

4. ESCOLIO: o establecemos urgente y completo control contra los desmanes del neoliberalismo, o sea del capitalismo salvaje, o PERECEMOS TODOS.


Comentario a una viñeta de Manel Fontdevila en eldiario.es

martes, 17 de diciembre de 2019

La imposible demografía

Tengo 80 años. Cuando tenía 10 - aunque parezca mentira, un día los tuve - la población mundial era de unos 2000 millones de personas; ahora, 70 años después la población mundial anda por los 7500 millones de personas. Si en solo 70 años la población mundial se ha multiplicado por 3,75 es que tenemos un enorme problema demográfico, que está acabando con el planeta.
Otra cosa es como se reparta ese crecimiento. La población en España, como en muchos países hiperdesarrollados e hiperexplotados e hiperprecarizados, decrece. Es lógico: por el contrario en paises pobres la población crece más de la cuenta. No es lo malo que nuestra población decrezca algo y la de los pobres por el contrario, crezca, lo malo es el desequilibrio de esos flujos demográficos. Para que el planeta sobreviva es necesario que la actual población decrezca, pero lo debe hacer equilibrada, solidaria y planificadamente en todos los países. Y para ello es condición "sine qua non" que las desigualdades sociales disminuyan, de esa manera los pobres, algo menos pobres, procrearían bastante menos y los ricos, algo menos ricos, recuperarían en parte su natalidad y la población mundial decrecería armónicamente.
Pero este programa es incompatible con el Capitalismo individualista de Occidente o el Capitalismo de Estado de Oriente, que, como todo Capitalismo, tiene por esencia la pretensión imposible de un crecimiento sin límites. Ergo, o se acaba con los capitalismos o se acaba con el planeta y la humanidad.
O socialismo o barbarie, hiperpoblación y muerte del planeta.

domingo, 12 de octubre de 2014

Tú eres comunista

Comentarios a un artículo en eldiario.es


Efectivamente lo que proponía Cristina en su tertulia son medidas que tanto podían ponerse en marcha aquí - que de momento con estos mimbres no se pondrán - como con un gobierno realmente socialdemócrata -pensemos en Finlandia - o ¿por qué no? en un régimen de economía socialmente planificada, es decir, en que se fijen como mínimos a satisfacer únicamente mediante financiación y gestión pública las necesidades esenciales vivienda, sanidad, educación y se garantice a todo ciudadano una renta mínima de subsistencia. Esto casi se logra en socialdemocracias como la mencionada y puede conseguirse en cualquier sistema político excepto en los de hegemonía capitalista. ¿Es esto comunismo? No necesariamente, aunque el comunismo en su construcción habría de pasar por una fase así. Realmente el comunismo como tal jamás ha existido salvo quizá en periodos brevísimos que algunos mencionan -como en la Comuna de París; en la Rusia soviética se habló de socialismo -"socialismo real"- pero nunca de comunismo; el comunismo era para aquel régimen tan solo una tendencia utópica a conseguir con el tiempo; para conseguir esa utopía hubiera sido necesario superar de manera hegemónica el modo de producción capitalista, y eso nunca se consiguió-la presión de todo tipo contra esa utopía fué siempre enorme, planetaria, y eso impidió un avance real y generalizado en esa dirección. Históricamente, como sabemos, el socialismo en un sólo ámbito, cercado, solo e iniciado en un país industrialmente atrasado como era Rusia, consiguió mucho, pero acabó fracasando. Pero eso no invalida la utopía comunista, y mucho menos los legítimos deseos de mejor distribución de las riquezas, no olvidemos, producidas por el esfuerzo de todos.



Para ver lo que está sucediendo en el "capitalismo real" especialmente en cuanto se refiere al nivel de desigualdad creciente y su efecto degradante de la eficiencia, aparte de la justicia social recomiendo muy encarecidamente la lectura de el último libro llegado a España de Stiglitz: "El precio de la desigualdad". Hace un análisis muy minucioso del vertiginoso aumento de la desigualdad social en el mundo desarrollado, especialmente en EE. UU., desde la "revolución neoliberal" Reagan-Thatcher y sus nefastas consecuencias en cuanto a eficiencia del sistema capitalista, cuyos últimos resultados por el momento se revelan en esta crisis que padecemos, y que a muchos países-entre ellos el nuestro- amenaza con hacerlos retroceder social y económicamente uno o dos siglos, si antes no acaba con el sistema entero. Entonces -y ahora- podremos comprobar como la fuga hacia adelante capitalista que se llevó por delante los regímenes de "socialismo real", incapaces de seguir la rueda, es posible que se carguen definitivamente el sistema de "capitalismo real" y nos devuelvan a todos a la Edad de Piedra. El capitalismo desregulado y voraz ha demostrado que puede ganar, pero es tan destructivo que va a acabar inexorablemente ahogado en su propia mierda. Y lo peor de todo puede ser que para entonces sea ya demasiado tarde para salvar a la Humanidad y al propio Planeta, ya severamente dañado, sin que la oposición a ello, demasiado débil, sea suficiente.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Se suicida una mujer que iba a ser desahuciada en Barakaldo


09/11/2012 13:00


Amaia Egaña, no lloraré tu muerte, lloraré la desesperación de tu último minuto, y más allá del llanto prometo que haré todo lo que pueda por vengarte de todos los innumerables verdugos que te llevaron a lo alto de la silla de donde te arrojaste. Ciudadanos, insumisión rebelde ya: ESTO NO DEBE SEGUIR ASÍ.

lunes, 22 de octubre de 2012


Comentario a "La precaución de ser pobre" de - Rafael Reig  17/10/2012 - 13:36h, en diario.es

La gramática parda española, quizá la más envenenada de las gramáticas, aconseja poco más o menos: "dejad que los ricos ganen cada vez más y prosperen porque de esa forma serán también más abundantes las migajas que vayan cayendo del festín, de las que vivimos los demás". Es falso. Stiglitz en su último libro "El precio de la desigualdad" desmonta esa falsedad minuciosamente: el beneficio desmedido del 1% que más gana empobrece al resto, incluso en términos absolutos, y mucho más en términos relativos; el capitalismo no regulado e incluso el regulado es destructivo, y lo malo no es tanto que en su triunfo se destruya así mismo sino que nos destruirá a todos. Por tanto oponerse a ello es vital, pero como bien dice y según su artículo decía Lenin no habremos conseguido nada hasta que le hagamos la vida imposible a ese 1% virulento y su vasta red de complicidad: no basta con hacer subir la tasa de impuestos de las SICAVs, hay que eliminar las SICAVs, expropiar los latifundios, nacionalizar la Banca y acabar con la dictadura de los mercados. Y cuando a la duquesa de Alba, a las Koplowicz, a Botín, etc. se les ponga cara de nobleza rusa en el exilio sabremos que estamos en el buen camino.

viernes, 30 de marzo de 2012

Ante el inminente Presupuesto General de la ruina de España

Tendremos que empezar a darnos cuenta de que esta gente, Mariano Rajoy y los suyos, van a tope y sin contemplaciones en el cumplimiento de las únicas voces, las únicas instrucciones, las únicas órdenes que escuchan, atienden y acatan: las de sus amos, los dueños del gran capital bancario transnacional. Y las van a llevar hasta el final aunque el país -y no sólo las clases obreras; las clases medias bajas, medias e incluso acomodadas también-se hunda más y más en la miseria. Y no van a servir llantos, súplicas ni oraciones porque esta gente enajenó su corazón hace ya tiempo y lo sustituyó por una máquina; lo único que atenderán será a una profunda oposición unida, extensa y con coraje que conteste con hechos. Si esa amplísima y efectiva oposición no se consigue, la ruina de todos estará servida. A ellos no les importa que el país se hunda sobre todas sus gentes: siempre les quedará Suiza, donde el pago a su traición de momento quedará a salvo.

Madrid, viernes, 30 de marzo de 2012.

sábado, 15 de agosto de 2009

La verdad y los hombres de presa.

Los hombres de presa nunca entienden nada. No saben de la verdad porque a ellos la verdad se la hacen como los trajes a la medida[1]; a veces la verdad les tira algo de la sisa o la entrepierna (usted ¿de qué lado carga, caballero?) entonces matan al sastre y se buscan otro. La verdad general, universal es para ellos una insensata pretensión de los débiles, de los perdedores, de esos a los que yo llamo hombres de buena voluntad.

Madrid, 2003

[1] Esto fue escrito mucho antes de que al “honorable” Camps le pagara los trajes Special Events y su inefable amigo del alma Correa, o sea Gürtel, en alemán, por tanto no va con ello. ¡Qué coincidencias!

jueves, 19 de marzo de 2009

Emigración - inmigración

Mi perspectiva a ese respecto no puede ser más pesimista. Desdichadamente poco importarán nuestras opiniones. Y aunque en el cerco de hierro (neoliberalismo + globalización de la economía) en que los miopes intereses del gran capital mundial ha encerrado a la Humanidad entera resplandecen injusticias como éstas:

 

1.  Mientras se asegura la libérrima circulación de capitales se impide la libre circulación de personas. Sin embargo la primera hunde industrias locales y hace pérder puestos de trabajo por millares mientras que la segunda realmente nunca llega a ser tan lesiva porque la inmigración ocupa los escalones más bajos del empleo generalmente desdeñados por los trabajadores locales.

2.  Por otra parte el régimen de comercio mundial pensado y diseñado a la medida del Primer Mundo excluye sistemáticamente a los paises del Tercero después de haberlos desequilibrado tras centurias de explotación colonial e impide cualquier posibilidad de desarrollo para los mismos al tiempo que extiende sobre ellos las incitaciones de la sociedad de gran consumo.

 

A pesar de todo ello y precisamente por esa estrecha lógica egoísta:

 

1.   No se van a aflojar las políticas de inmigración ni en España ni en ninguna parte. En Europa, la frontera Sur (España, Italia, etc.) será reforzada policialmente para impedir ese flujo. Y la xenofobia crecerá espectacularmente entre las masas proto y parafascistas de clases medias bajas y será la coartada política de respaldo de Gobiernos de uno u otro signo (en el fondo de pensamiento único).

2.   Tampoco se van a hacer especiales esfuerzos para desarrollar los paises de origen (no más allá de lo estrictamente cosmético y propagandístico) y así estabilizar la emigración masiva, por que no es económicamente “interesante” y llevado a su extremo crearía incómodos competidores.

 

En consecuencia los problemas de mera supervivencia en esos países se irán agudizando. También crecerá la frustración de países de segunda fila (los que un día se llamaron no-alineados). Y por fin se llegará a un estallido mundial( la única forma histórica de evacuar el capitalismo sus tensiones) con uno de estos dos posibles resultados:

 

1.   A alguien se le va la mano nuclear definitivamente y acaba de una vez por todas este sueño de locos en que vivimos.

2.   Los poderosos controlan la voladura. Sufrimos todos mucho y tanto más cuanto más pobres y algunos vivos vuelven a hacer su agosto en la futura reconstrucción.

 

Madrid, 13/8/1998


Enlace: http://ciposfred.blogspot.com/search/label/xenofobia

en referencia especial al poema "Las vallas de la infamia".

jueves, 26 de febrero de 2009

Centralización, profesionalización. Alienación.

CENTRALIZACIÓN, PROFESIONALIZACIÓN. OTRA VUELTA DE TUERCA DE LA PROGRESIVA ALIENACIÓN.

Madrid, 17-1-1998

Cada vez somos más en esta sociedad de capitalismo avanzado los que vivimos de un salario mayor o menor; los que enajenamos nuestro trabajo, nuestra fuerza o potencia de trabajo y, lo que es más significativo, nuestra creatividad por un sueldo mensual, quincenal o semanal. Cada vez se centraliza más la producción y se centraliza el consumo: la gran empresa y el gran centro comercial. La gran ciudad.

El habitante de las ciudades-dormitorio periféricas hormiguea por las mañanas hasta su nicho tecnológico, donde se inserta con precisión, como un engranaje especialmente formado para su función. Y allí cobra o recobra su dimensión creativa. Encajado en su especializadísima función nadie osaría competir con él. Potenciado por la poderosísima carcasa tecnológica que le acoge en su seno y en él le integra ve su productividad multiplicada prodigiosamente. Nadie, nadie podría medirse con él en su especialidad. Nadie. Ni siquiera él mismo si se le separara de la organización, de la gran máquina en la que se inserta.

Terminada la jornada de trabajo, de vuelta a casa, al barrio, esa persona experimenta una transformación notable: separado de su carcasa tecnológica, ya es incapaz de crear; cosa que no le preocupa porque “fuera de horas” ya no tiene que ocuparse de eso sino de vivir para sí, y de consumir. Sí, nuestro trabajador reaparece súbitamente, después de fichar la salida, como consumidor.

Y como consumidor su actitud es simplemente la de buscar la mejor oferta dentro del abanico de ellas que le presenta el sistema comercial. Es ya una actitud pasiva. El Sistema genera los estímulos suficientes para que adquiera lo que necesita … y lo que no necesita. El consumidor prácticamente no condiciona la oferta. Verdaderos especialistas en “marketing” le superan en cuanto a la investigación de sus propias necesidades y se adelantan al nacimiento del menor de sus deseos. Condicionar la oferta mediante una demanda específica sería por su parte un acto de creatividad “aficionada”, “amateur”, no profesional y condenada de antemano al fracaso, ya que por la misma razón por la que nadie podría competir con él en su papel de especialista en sus horas de trabajo tampoco puede él competir con los millares de “alter egos” que el Sistema incorpora e integra para evitarle pensar en lo que sería mejor para su propia vida.

¿Quiero decir con esto que el hombre actual, en tanto que consumidor, tiene vedada cualquier actitud activa, creativa, independiente? Efectivamente, eso es lo que quiero decir en términos generales. Al hombre de hoy solo le queda optar dentro de una amplia oferta “perfectamente estudiada” para atender a todas sus posibles necesidades según los gustos más variados y las más o menos exquisitas preferencias.

* ¡Pero esto sería terrible y desesperante! Y además … no parece del todo exacto: ¡el hombre dispone de cada vez más tiempo de ocio y sería de esperar que su creatividad independiente tuviera cada vez más oportunidades!
* Aparentemente sí. Pero el Sistema se adelanta implacablemente a estas iniciativas independientes, las atiende y las sofoca. Usted puede cantar, tocar música; pero quién podría competir con las mejores orquestas, los mejores solistas puestos a disposición de todos en todo el planeta, en condiciones muy económicas y con calidades cada vez más perfectas. ¿Quién querrá como alternativa escuchar a un conjunto mediocre de aficionados, tan distante de la calidad de los mejores, ahora al alcance de todas las manos y fortunas, a un conjunto repito de aficionados que hace música, teatro? ¿Quien querrá ver su pintura? ¿Quien podrá competir con la enorme capacidad de centralización cultural de las televisiones? ¡Quién queda fuera de su campo de atención realmente no existe!

¡Pero qué mejor ejemplo a este respecto que el del caso del “bricolage”, con su espléndido crecimiento en nuestros días! “Hágalo usted mismo”, cacarea la consigna. ¿No estamos acaso en el cogollo de una reacción creativa contra el Sistema, que pretende darlo todo hecho?

Pues sí señor. Usted podrá montarse algún mueble, instalarse alguna puerta blindada, arreglar una cañería si tiene espíritu rebelde, o afición, u obstinación. El Sistema por otra parte le suministrará todo lo necesario para que usted lo haga. No encontraremos ni un solo grande almacén o centro comercial que no haya establecido su sección o tienda de “bricolage” en la que usted podrá sin duda encontrar cualquier herramienta o material que necesite, por exóticas que llegaran a ser sus iniciativas. Porque el gran almacén o centro comercial habrá contratado o integrado al menos un auténtico experto en “bricolage” que sin duda sabrá de estos temas mucho más que usted, mi querido “bricolagista” montaraz, porque él será ¡un verdadero profesional! Y seguro que más de una avisada grande editorial publicará en asequibles fascículos mil y una ideas acerca de lo que usted puede y debe “hacer por sí mismo” y hasta creará un club de “bricolage” para intercambio de experiencias, dirigido por expertísimos monitores que le orientarán en todas sus dudas.

Y quien dice el “bricolage” podría decir el coleccionismo, el deporte, el turismo social y hasta la mismísima política “amateur”, aficionada, idealista, desinteresada, sin pretensiones de hacer carrera de ella, de profesionalizarse, de vivir de ella o para ella[1].

En ningún caso pueden ponerse estas actividades como ejemplo de “creatividad independiente” no enajenada al Sistema, no integrada en él. No hay margen para la producción independiente, para la definición cultural independiente, para la creación independiente.

Hasta quizá los años sesenta y poco más, en la sociedad muy incomunicada, aislada, en algunas villas y aldeas de nuestra España rural, se producían expresiones culturales diferenciadas constitutivas de lo que se llamaba “folklore” y que, en sentido extenso, podrían abarcar desde ciertos hábitos productivos: peculiaridades de cultivo y tipos de cultivo o crianza específicos, forma de hacer la matanza, productos típicos, artesanía local, etc., hasta la danza, el canto, las fiestas, las devociones y así. Todas estas actividades realizadas de manera peculiarmente adaptada a la forma de ser y a la biografía de cada comunidad venían a constituir en suma el núcleo fundamental de sus señas de identidad, al tiempo que garantizaban un cierto acceso colectivo a la creatividad. La incomunicación era el aislante que sellaba los contornos del “mercado” o ámbito de influencia de esas creaciones. En este ámbito cerrado a competidores provenientes de “mercados” de más amplia escala estos productos tenían un consumo natural interno, que hacia afuera se filtraba con el marchamo localista, típico y folklórico.

La explosión contemporánea de la comunicación rompió este esquema de pequeñas fronteras abriendo súbitamente todo el país a la competencia de monopolios especialistas en todos los ámbitos de la producción con toda la capacidad de organización, proyección y publicidad del moderno “marketing”. El resultado es de sobra conocido: como un tejido orgánico en el que se rompieran los tabiques celulares, cada individuo de una pequeña comunidad, de un pequeño mercado quedó disperso dentro del gran charco resultante, en el que sólo son capaces de nadar con provecho los grandes tiburones transoceánicos y transnacionales. La sociedad se urbanizó, se hiperurbanizó y la dirección productiva, cultural, científica, política, de comunicación y difusión se hipercentralizó.
En resumen, en la sociedad así resultante, el ciudadano, perdida su antigua identidad cultural, comunitaria y sin crear otra que la sustituya y que garantice su independencia en la nueva situación (lo cual no podría hacer sin transformar previamente a ésta), padece un desdoblamiento esquizoide:

* Por una parte es un trabajador que (cuando le dejan; en otro caso queda excluido, anulado) enajena toda su creatividad al Sistema por un salario, alcanzando en esta actividad una especialización altísima, una auténtica profesionalización.

* Por la otra, es un consumidor pasivo e inerme ante los poderosos medios de manipulación (“publicidad”, propaganda) del Sistema. Su única opción posible es la de adaptarse a la oferta, eso sí, variadísima, que se le hace, sin poder apenas influir (y menos decidir) sobre ella.

Conviene resaltar que esta persona, en cuanto profesional especializado al servicio del Sistema, es su propio limitador cuando consumidor pasivo o ciudadano privado, por cuanto nunca podría osar, y de hecho no puede competir en ningún campo de la actividad humana con los profesionales que le opondría, y de hecho le opone el Sistema, y que no son otra cosa que lo que él mismo es en su propia actividad enajenada.


[1] ¡Óigame! - nos razonarán. - La política es una cosa muy complicada que trata de decisiones de enorme trascendencia para todos. Es imposible formarse una opinión fundada sobre cualquiera de sus temas: OTAN, paro, economía, orden público, enseñanza, etc., sin manejar datos y técnicas que solo sería capaz de dominar un variado equipo de especialistas. Y, además, muchos de esos datos ni siquiera pueden darse al conocimiento público: secretos de la Defensa, del Estado, ya sabe. Usted no puede aspirar a un conocimiento de esos temas como el que pudieran llegar a alcanzar personas que dedican toda su vida a la política: políticos de vocación, de carrera, cuadros “liberados” de los partidos y de los sindicatos. Ya, ya, ya sé que la política es cosa de todos y que la soberanía es del pueblo, pero mire usted, está claro que siempre hay forma de conjugar sus derechos políticos con la creciente especialización de los temas. Faltaría más. Que a demócratas no va a ganarnos nadie a los que creemos en los sistemas de libre concurrencia: con periodicidad razonable, los especialistas políticos de las más variadas tendencias le presentarán a usted ofertas políticas muy estudiadas y adaptadas a todas las preferencias ideológicas (decentes, o sea, correctas, claro), cada una acompañada de un equipo gestor eficiente, convencido … y honesto. Y ahí es donde entra usted con su indiscutible soberanía. ¡¡TODA SUYA!! Ponga todo su cuidado en elegir lo mejor de la feria; mire que es para cuatro años. Y no se preocupe de más. ¡La feria está como nunca! ¡Se presentan las paridas políticas de los mejores especialistas del país! ¡Acuden los equipos de gobierno más preparados! ¡¡TODOS PROFESIONALES, OIGA!!