miércoles, 10 de junio de 2009

Reflexiones alrededor de una "Carta al Pueblo Americano"

Este escrito que pongo es de hace ocho años y ya no recuerdo bien qué "carta al pueblo americano" la motivó, por lo que digo en algún momento se trata de alguna reflexión de relieve tras el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York. En cualquier caso las reflexiones a que me conduce siguen siendo válidas para mí, al margen del escrito que las motivara, y oportunas porque inciden en una preocupación que siento muy hondamente acerca de la responsabilidad colectiva de los "pueblos" o los "electorados" o las clases sociales o de lo que se convenga en llamar para referirse a amplios sectores de una sociedad concreta o a su totalidad en las guerras, establecimiento y sostén por activa o pasiva de regímenes patentemente injustos, y otras situaciones políticas que finalmente vienen a dar en auténticos desastres para víctimas inocentes, o para los mismos colectivos sociales que por acción u omisión los causaron o consintieron. Un tema muy eludido y muy preocupante.

1. En principio estoy de acuerdo (muy “a grosso modo”) con lo que más o menos plantea la carta: a) Hay victimas "inocentes"; b) Pagan "justos" por "pecadores"; c) Hay que distinguir entre pueblo y dirigentes o gobernantes. Sin embargo me temo que el análisis es muy rudimentario e insuficiente: demasiado simple o lo que es peor, aunque quizá sin intención, decididamente simplista.

2. El concepto mismo de “pueblo” es casi siempre confuso y frecuentemente es empleado interesadamente, con cierto arrobamiento, dotándolo de manera apriorística (no sometida a discusión) con atributos de pureza, nobleza primigenia e inocencia congénita. El concepto de “pueblo" es en realidad una abstracción de enésimo orden, algo gratuita cuando se establece a partir de una sociedad extremadamente compleja, multidimensionalmente estratificada en un sinfín de clases, etnias, grupos sociales, religiones, filosofías, creencias ... e intereses y grados de acceso a la renta.

3. Tampoco el concepto de “gobernantes” es preciso. ¿Nos referimos acaso a estos gobernantes concretos de ahora o incluso por extensión a la llamada también con bastante imprecisión “clase política” o de los políticos? Pero esta ha de salir de alguna parte, ¿la extendemos por tanto a los partidos políticos y a otros círculos no ya influyentes sino determinantes: poderes económicos, poderes mediáticos (prensa, cine, televisión, internet ...), grandes creadores de opinión (intelectualidad, universidad, iglesias, ...), manejadores de masas (sindicatos, asociaciones corporativas, culturales ...). Y, llegados a este nivel de extensión, a todas estas gentes ¿las consideramos independientes del resto de la sociedad, del “magma de donnadies” manipulados o manipulables?

4. El tema es ya muy antiguo en la discusión política y sociológica. Y hasta mediática. Entiendo yo que, por alienada que se encuentre una sociedad respecto de sus “clases dirigentes”, es imposible no reconocer vasos comunicantes entre ambas. Aunque me conste que ha habido y hay sectores muy radicales en USA decididamente críticos con la acción de sus gobernantes, especialmente beligerantes en tiempos de graves crisis (véanse las reacciones universitarias en tiempos de la agresión contra Vietnam o las declaraciones públicas recientes de radicales tan significados y meritorios como James Petras o Noam Chomsky, sin incluir en este caso a Bertrand Russell por ser inglés), desdichadamente tampoco tengo la menor duda que capas mayoritarias de la sociedad norteamericana han sostenido de hecho con su acción o su omisión la política de hechos del “stablishment”.

5. No puede, a mi entender, por tanto, sublimarse la responsabilidad de tanto desmán mundial sólo en los gobernantes norteamericanos, ni siquiera entendido este concepto en sentido extenso. El tema que planteo es muy delicado pero es necesario abordarlo. Aún con democracia muy manipulada e imperfecta, e incluso (y soy más duro) en casos de dictadura o tiranía es imposible descartar un perverso flujo de sutiles complicidades entre las clases dirigentes, obviamente culpables y amplias capas “populares”, so capa de un trasnochado “patriotismo”.

6. Recuerdo muy vivamente un tema semejante que acudía frecuentemente a los “cineclubs” de los años cincuenta y sesenta a propósito de la segunda guerra mundial, los nazis y la responsabilidad del mismísimo “pueblo” alemán en tanta desgracia (las de los demás pueblos , salvo la del “japonés”, se daban de lado porque habían ganado, claro, (y nunca, ¡¡¡NUNCA!!!, hay responsabilidad en los vencedores (En voz muy baja: ¡América siempre ha vencido!))). Pués bien habían dos películas alemanas: una realizada en fecha muy cercana al final de la contienda, creo que se llamaba “La balada de Berlín”, y otra, cuyo nombre no recuerdo, realizada unos años más tarde. La primera entonaba un canto de perdón al mundo en nombre de “todo el pueblo alemán” , responsable ... y última víctima de la contienda, por todo lo malo sucedido; en la segunda “el pueblo llano alemán” era bueno, desinformado y víctima y la responsabilidad caía solo sobre “los nazis”: una especie de extraterrestres perversos, salidos de no se sabe bien donde, feos y antipáticos, que, a la manera de los pararrayos atraían hacia sí mismos todas las sospechas y las evidencias. ... Y es que ninguna sociedad admite para sí por mucho tiempo el cuerpo extraño de la culpa sino que rapidamente la localiza, la cerca con capas espesas de autojustificación y finalmente la proyecta sobre algún chivo o nazi expiatorio para quedar de nuevo con la tez limpia, joven y lozana. Vale, es mejor que nada, lo malo es que el quiste sigue ahí y cualquier otro día revienta.

7. ¿Estoy con todo esto justificando el enorme atentado o el terrorismo? En modo alguno. El terrorismo de los débiles es la manifestación suprema de su debilidad y es, además de un crímen, un grave error que de alguna manera regala auras de víctima a los sistemas verdugo y les proporciona argumentos falsos aunque efectivos para continuar e incluso profundizar su dominio. El terrorismo es sobre todo otra tremenda y perezosa simplificación de las situaciones complejas, un falso camino que nunca llevó a otra parte que al dolor y a la injusticia.

8. El verdadero, el único camino de los débiles, de los sojuzgados, de los explotados, de los dominados es la paciente y activa resistencia, la lucha por la conservación de la dignidad y la autoestima incluso en la extrema desgracia, por evitar la avilantez del esclavo en su definitiva resignación ... y el trabajo para lograr la unión sólida y creciente frente al opresor guiados por esa enorme virtud de los grandes insumisos que alguien llamó la PACIENCIA REVOLUCIONARIA.

lunes, 17 de septiembre de 2001

Francisco Redondo

domingo, 19 de abril de 2009

"Mirar hacia delante y no hacia atrás"

El flamante Presidente de los EE.UU., Sr. Barak Obama, ha sabido de la querella interpuesta ante la Audiencia Nacional española, por la que, al amparo del principio de Justicia Universal, se pide el procesamiento del equipo jurídico que asesoró a su antecesor Bush en la creación y sostenimiento por USA del sistema represor contra “combatientes extranjeros” en la base de Guantánamo (Cuba). Ante esa iniciativa jurídica el Sr. Obama se ha mostrado contrario a la misma y ha basado su rechazo en la idea guía de que se debe “mirar hacia delante y no hacia atrás”.

Es posible que el Sr. Obama desconozca como esa idea eje, equivalente a otras como “no remover el pasado” o “no reabrir heridas”, es en España el motor de la reacción contra las reivindicaciones relativas a la Memoria Histórica, que manejan los franquistas vergonzantes (o no). Se reclama el olvido del pasado cada vez que se intenta restituir la dignidad histórica de los republicanos asesinados sistemáticamente al tiempo que se ejerce la memoria selectiva para beatificar (Roma mediante) tandas y más tandas de “mártires de la Cruzada”. Obama no sabe de esta convergencia. La ignora.

 

Pero vayamos a lo suyo. “Mirar hacia delante y no hacia atrás”: cuidarse del Futuro y olvidar el Pasado.

 

Parece ésta una propuesta sensata, y sin embargo encierra una terrible e injusta falacia. Porque el Pasado es el territorio, el ámbito de la Justicia: la multitud de acusados de crímenes, de presuntos malhechores que se sientan en los banquillos de todos los tribunales del Mundo son juzgados por hechos de su pasado; no se juzga el Porvenir, no se juzgan intenciones., se juzgan hechos y los hechos pertenecen siempre al Pasado. La Justicia es precisamente el examen del Pasado a la luz de las Leyes, de las normas de conducta legítimamente establecidas.

En consecuencia, “mirar hacia delante y no hacia atrás” es desistir de hacer Justicia, desistir de enjuiciar los hechos que quedan atrás.

Es obvio que una propuesta así no puede haberse hecho con pretensiones de universalidad. Si así se pretendiera, ello implicaría hacer una amnistía general y continua, habría que vaciar las cárceles del Mundo e indemnizar a los penados, porque todos lo habrían sido por hechos de su pasado, de lo que quedaba atrás y debió haberse olvidado.

 

Detallemos:

 

-          Al final de la II Guerra Mundial ¿debieron olvidarse los crímenes de nazis y japoneses, los crímenes indudables de los vencidos, y no haberlos juzgado como se hizo en Nüremberg y otros tribunales de excepción? ¿No es más cierto que si se juzgaron, y que allí, aunque parcial y sesgada, se empezó a proyectar hacia el futuro la idea-promesa de Justicia Universal?

-          Tras de la reciente intervención en los Balcanes ¿debieron olvidarse los crímenes de Milósevic y Karadzic?

-          Tras de la ilegal invasión de Irak ¿debieron olvidarse los supuestos crímenes de Saddam Hussein y sus secuaces?

 

Y si no se olvidaron sino que se juzgaron y condenaron aquellos crímenes, si en aquellos casos la Justicia, para hacer su labor, no miró solamente hacia delante sino que preferentemente miró hacia atrás

 

-          ¿Por qué no se ha de mirar hacia atrás y juzgar a Bush y sus secuaces internos y externos por los presuntos crímenes contra la Humanidad en Irak y Guantánamo?

-          ¿A Franco y sus secuaces por el genocidio español en guerra y posguerra?

-          ¿A los gobernantes y militares israelíes por Sabra y Chatila, Líbano o Gaza?

-          Etc., etc.

 

¿Por qué no?¿Porque los EE.UU. de América del Norte tienen muchísimo poder y no han sido vencidos?

¿Porque Franco y sus secuaces lo tuvieron, y a USA por protectora?

¿Porque Israel tiene poder, no ha sido vencido y también lo protege USA y su “lobby” sionista?

 

Si todo esto es así, la consecuencia es inmediata: una Justicia que se ejerce, siempre mirando hacia el Pasado, en unos casos (gente sin poder o vencidos), y en otros se omite mirando al Porvenir, o más bien a un poderoso Presente; una Justicia así es parcial y arbitraria. Una Justicia así no es justa, es más bien una Injusticia.

 

No, Sr. Presidente, el hombre justo examina y juzga TODO EL PASADO para construir legítimamente un Futuro mejor. Lo contrario es dar vueltas a la noria del Poder Injusto, de crisis en crisis.

 

Madrid, domingo, 19 de abril de 2009

Francisco Redondo Benito de Valle

miércoles, 15 de abril de 2009

¿Qué es un peatón para un automovilista?¿Qué es un peatón para un guardia urbano?

           ¿Una nueva especie de lepórido cruzado de simio? ¿Una pieza a abatir en su safari diario? ¿Un ser clandestino y huidizo que sólo merece desprecio y acoso? ¿Un conejo? No, en el paisaje urbano mas bien una rata, o quizá un ratón tan sólo.

 

            Y si piensan que exagero lean esta historia, real como la vida misma, que he vivido en primera persona hoy jueves, 21 de septiembre de 2000, víspera del tan cacareado dia sin coches en esta ciudad que tan acertadamente rige el alcalde Manzano:

 

            Caminaba esta mañana a pié hacia mi oficina por una de las aceras que bordean el parque Norte de la capital, a mi izquierda, coches aparcados de manera contínua, sin fisuras, a mi derecha, el seto del parque, cuando rodando hacia mí por la acera adelante, ocupándola toda, se me viene encima tan pancho un coche. No podía eludirlo nada más que de tres maneras: saltando encima de un coche aparcado, saltando encima del seto o encaramándome a un árbol. Como a mis 61 años mis raices leporinas o simiescas las tengo algo lejos lo único que acerté a hacer fue achantarme y quedarme parado ante la lógica contrariedad de la conductora del vehículo que daba por supuesto que yo resolvería mi situación con la agilidad huidiza de los roedores urbanos, que viven siempre de prestado en el sobresalto diario. Me increpó y la contesté con arrogancia impropia de mi condición insignificante algo así como que los coches no deberían ir por las aceras y menos cuando al dia siguiente se celebraría el día sin coches. Me mandó a la mierda y me dijo que estaba autorizada por un guardia urbano porque un camión de limpieza había atascado la calle y la única solución hallada por el servidor público había sido al parecer la de desviar toda la circulación de coches por la acera. Por lo tanto: a reclamar  que me fuera al guardián del órden y que evacuara la acera porque estaba interrumpiendo EL SAGRADO TRÁFICO.

 

            Atónito obedecí mascullando para mí interjecciones que sólo hacían más patente mi miseria real de peatón, salté sobre el seto como pude y huí a mi madriguera agradeciendo no haber salido peor de aquella: hubiera podido ir a comisaría y todo por perturbar el orden automovilístico.

 

Desde luego si hay un dios de los peatones debe de ser inferior al de esos seres superiores que en una operación de ruinoso balance energético conducen sus 1500 kilos de apestosa chatarra para transladar a ninguna parte sus 75 kilos de gilipollas.

lunes, 6 de abril de 2009

A las declaraciones de Jaime Blanco sobre terrorismo

El secretario general del PSC-PSOE en Cantabria Jaime Blanco “culpa de la ineficacia policial al fin de la “guerra sucia”” y más en concreto pide al Estado que acabe con ETA “y que no nos explique como lo hace”. ¡¡¡Increible pero cierto al parecer!!!: en estos momentos críticos en que se necesita de las personas con ascendiente político posturas de firmeza, sí, pero también de responsabilidad y serenidad para evitar un deslizamiento perverso de la opinión pública, hay políticos que no cejan en su oficio de encender fuego junto a polvorines y de arrimar ascuas a la mas sucia de sus sardinas.

 

La verdad tal como la veo es que si las recientes declaraciones de Otegui considerando patriotas y compañeros a unos asesinos son, y no me cabe la menor duda moral, apología del terrorismo, las de Blanco son, dicho sea con igual convicción moral, apología del terrorismo de Estado. ¡Qué delgado es el tabique que separa del fascismo a algunos en los ambientes en que según la Historia nació!

 

Mire usted Sr. Blanco, sin acritud, si está convencido que el tipo de acciones que insinúa como más adecuadas contra el terrorismo deben aplicarse en primer lugar no generalice el deseo, muchos no las aprobamos, y en segundo le sugiero que tenga la valentía de acudir, como político que es, a los foros adecuados (las Cortes de la Nación, por ejemplo) para defenderlas allí abiertamente. Defienda la legalización de la pena de muerte, la tortura en las comisarías y lo que considere conveniente. ¿Qué esto tendría un alto coste político para usted? ¿Qué quizá no fuera tan rentable en votos como pudiera suponerse? No desconfíe, Mussolini alcanzó un alto respaldo popular de esta manera.

 

Pero alternativamente no pretenda que oscuros funcionarios y mercenarios siniestros  hagan el trabajo sucio en las comisarías mientras el político sigue siendo la doncella de los altos pensamientos. No pretenda que ellos acumulen por el político el encanallamiento moral y aquel los réditos en cargos, puestos, popularidad: poder en suma, si todo “va bien”, y si va mal, cárcel para el sicario e indulgencia para el político inductor.

 

Y queda otra interesante discusión al hilo de su oportunista irrupción: la “guerra sucia” que algunos hicieron ¿fue realmente eficaz para la lucha antiterrorista? El calvario de Segundo Marey ¿qué frutos tuvo? ¿En qué medida sirvió a la causa general el asesinato del insumiso Carlos García Goena? La tortura hasta la muerte de los etarras Lasa y Zabala ¿mejoró algo la situación o la encabronó más? Proporcionar “heroes y mártires” a una jauría tan desesperada como ETA ¿es realmente un avance? ¿No será más cierto que todo aquello aportó para hoy un importante “handicap” moral no solo para el PSOE sino para el país entero?

 

En todo caso si pide trabajo sucio al Estado no pluralice, algunos no estamos por la labor. Creemos lealmente en la Democracia y creemos que eso nos honra.

 

 

Madrid, 11 de Agosto de 2.000