domingo, 22 de marzo de 2009

El peligro de Saddam Hussein

Estas reflexiones fueron escritas en 1.998, 5 años antes de que Irak fuera definitivamente invadido de manera "preventiva", pero cuando el observador atento de la realidad en los medios podía atisbar con facilidad como se iba creando pacientemente el clima favorable para la "intervención". Entonces creo que exponía mis opiniones en algún foro, quizá de el diario "Mundo". Y por allí dejé estas dos sobre el tema:

1. ¿Les parece a ustedes peligroso Sadam Hussein? Quizá tengan razón: es una marioneta armada por USA que se les ha descontrolado. Pero ¿han contado Uds. el número de intervenciones "profilacticas" contra "enemigos" claramente inferiores que ha realizado USA en su política de la cañonera desde la de Cuba en 1898 hasta las de Sudán (fábrica de medicamentos amenazante) y la que se ve venir en Irak? Les recomiendo la lectura de "Los libertadores USA" de Idigoras o el informe sobre Vietnam dirigido y presentado por Bertrand Russell. En cualquier caso ¿creen Uds. que un desequilibrio armamentístico y bélico tan acusado entre el potencial USA y el de cualquier otro pais del mundo no es en sí mismo la mayor amenaza que tiene sobre sí la Humanidad?¿Creen que ese omnimódo poder se va a ejercer con justicia estando como está sin control?¿No es mas probable o seguro que tenderá a ejercerse para obtener las mayores ventajas para el pais que lo detenta?

Algún dia habremos de lamentarlo todos mas directamente y lloraremos todos. Hasta los serviles que hacen de puta gratuitamente y hasta ponen la cama. Y desde luego carecen de dignidad. 

2. Si la excusa [para juzgar peligroso a un dictador o a un país] es la posesión de armas no convencionales ¿conoce alguien un pais que las almacene en cantidades y cualidades mas terroríficas que los EE.UU. de Norteamérica?¿se sabe de algún otro pais que haya arrojado criminalmente armas atómicas contra otro como EE.UU lo hizo contra un Japón ya practicamente inerme?¿se sabe de algún otro que haya arrojado armas químicas y bacteriológicas como EE.UU. en Vietnam?¿o las terribles bombas de fragmentación de uso anti personal? Entonces, ¿quién va a revisar sus arsenales?

Y si lo que preocupa es el caracter dictatorial del régimen de Sadam Hussein ¿piensa alguien con dos dedos de frente que ese es un motivo para EE.UU. protector de todas las dictaduras antipopulares del mundo incluida en su dia la propia de Sadam, o la de Franco, visitado y confirmado cordialmente en su dia, arco de triunfo en la Moncloa incluido, por el heroico general Eisenhower?

¡Cuanto cinismo hay que aguantar, oh dioses!

Madrid, 18-19/12/1998 

jueves, 19 de marzo de 2009

Emigración - inmigración

Mi perspectiva a ese respecto no puede ser más pesimista. Desdichadamente poco importarán nuestras opiniones. Y aunque en el cerco de hierro (neoliberalismo + globalización de la economía) en que los miopes intereses del gran capital mundial ha encerrado a la Humanidad entera resplandecen injusticias como éstas:

 

1.  Mientras se asegura la libérrima circulación de capitales se impide la libre circulación de personas. Sin embargo la primera hunde industrias locales y hace pérder puestos de trabajo por millares mientras que la segunda realmente nunca llega a ser tan lesiva porque la inmigración ocupa los escalones más bajos del empleo generalmente desdeñados por los trabajadores locales.

2.  Por otra parte el régimen de comercio mundial pensado y diseñado a la medida del Primer Mundo excluye sistemáticamente a los paises del Tercero después de haberlos desequilibrado tras centurias de explotación colonial e impide cualquier posibilidad de desarrollo para los mismos al tiempo que extiende sobre ellos las incitaciones de la sociedad de gran consumo.

 

A pesar de todo ello y precisamente por esa estrecha lógica egoísta:

 

1.   No se van a aflojar las políticas de inmigración ni en España ni en ninguna parte. En Europa, la frontera Sur (España, Italia, etc.) será reforzada policialmente para impedir ese flujo. Y la xenofobia crecerá espectacularmente entre las masas proto y parafascistas de clases medias bajas y será la coartada política de respaldo de Gobiernos de uno u otro signo (en el fondo de pensamiento único).

2.   Tampoco se van a hacer especiales esfuerzos para desarrollar los paises de origen (no más allá de lo estrictamente cosmético y propagandístico) y así estabilizar la emigración masiva, por que no es económicamente “interesante” y llevado a su extremo crearía incómodos competidores.

 

En consecuencia los problemas de mera supervivencia en esos países se irán agudizando. También crecerá la frustración de países de segunda fila (los que un día se llamaron no-alineados). Y por fin se llegará a un estallido mundial( la única forma histórica de evacuar el capitalismo sus tensiones) con uno de estos dos posibles resultados:

 

1.   A alguien se le va la mano nuclear definitivamente y acaba de una vez por todas este sueño de locos en que vivimos.

2.   Los poderosos controlan la voladura. Sufrimos todos mucho y tanto más cuanto más pobres y algunos vivos vuelven a hacer su agosto en la futura reconstrucción.

 

Madrid, 13/8/1998


Enlace: http://ciposfred.blogspot.com/search/label/xenofobia

en referencia especial al poema "Las vallas de la infamia".

jueves, 12 de marzo de 2009

El que quiera Dignidad Histórica que se la pague

EL GOBIERNO NO PAGARÁ LAS EXHUMACIONES DE LA GUERRA CIVIL. El PSOE une su voto al PP y a CiU para rechazar un avance en la Ley de la Memoria Histórica. (Diario Público - En portada de su ejemplar nº 529 del jueves, 12 de Marzo de 2009)

Casi no puedo creerlo; aunque llueva sobre mojado, casi no puedo creerlo: al cabo de setenta y dos años, cuando la generación de los asesinados y de los asesinos casi ha desaparecido y la siguiente entra en la senectud y empieza a morirse, la mayoría de las 150.000 víctimas del franquismo por ser leales al Estado legítimo de la II República sigue sin dignidad, arrojada como un montón de perros por barrancos, cunetas y fosas comunes tal como lo dispusieron sus asesinos.

Y ante una situación así, que configura a España como un país enfermo, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tras el artero y falaz amago populista de su ley de memoria histórica, tan mediocre y falso como es la mayor parte de su política, vota con los herederos del franquismo en contra no ya del enjuiciamiento de los asesinos, desbaratado por la acción de la fiscalía del Estado contra el auto de Garzón, no ya contra la efectiva anulación, con todas sus consecuencias, de los consejos de guerra de Franco, que amañaban una ficción de condena contra las víctimas, ya descartada durante el desarrollo de la citada ley, vota con los herederos del franquismo contra una mera asignación de fondos para cubrir las exhumaciones. Esta situación parece no ser, para los legisladores del PSOE, del PP ni de CiU, un asunto de responsabilidad del Estado, sino más bien algo concerniente en exclusiva al ámbito privado de los familiares de las víctimas.

Fue patético. El ponente de la iniciativa en el Senado ante el hostil talante de los senadores apeló a su sentido de la “misericordia”, a su compasión ante el miserable. “Las obras de misericordia son catorce”, rezaba el catecismo de Ripalda; y de entre ellas cabe recordar la de “enterrar a los muertos”; no a mis muertos ni a tus muertos: a los muertos. Hasta aquí llegó la justa misericordia del buen Pere Sampol.

Pero el Senado del Partido Socialista Obrero Español, del Partido Popular y de Convergencia i Unió suscribió por abrumadora mayoría (233 votos frente a 11) la opción infame:

El que quiera Dignidad (Memoria) Histórica que se la pague.

Nada importa que la dignidad de esos muertos sea la dignidad de todos, una parte pendiente, irredenta de la triste Historia de España sin cuya solución éste será siempre un país inauténtico, con 150.000 cadáveres por los armarios o las cunetas, con uno de los mejores poetas de la lengua castellana, de guardia en su barranco, como una herida viva en ese hondo Sur, cuya abyecta burguesía no lo merece; nada importa que la matanza afectase mayoritariamente a la pobre gente, la menos capacitada económicamente para abordar por sus medios, sin coordinación, tan enorme empresa; nada importa que esos asesinados lo fueran por haber defendido la legalidad democrática de su época, que, de haber sucedido su muerte en la otra Europa, la vencedora del fascismo, sus nombres hubieran llenado honoríficos Memoriales y figurado en honrosísimas Estelas funerarias; nada importa que por el contrario, los otros muertos, los del bando de los generales del crimen, lleven, sufragados por el Estado, con dinero de los impuestos de todos, setenta años de honor por plazas públicas, iglesias y santorales católicos. Nada importa: los sedicentes herederos del honorable Pablo Iglesias unen sus votos con los del partido de Fraga Iribarne para afrentar una vez más a tantos muertos, a tantas familias históricamente preteridas.

Sr. Zapatero: “El hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”, dijo otro gran poeta que murió tristemente en su exilio hace setenta años, y que por los pelos no sufrió la suerte del otro, que, de haberla sufrido, sin duda sería, aún, otro más en alguna cuneta. No nos venda otra vez más burras cojas. No nos saque de Irak para meternos en Afganistán; no nos proponga una Memoria Histórica que venga a dar en tales afrentas históricas. Conténtese con el papel de presidente mediocre que tiene acreditado, no intente perdurar como el infame albacea de los verdugos: el que procura que

las víctimas continúen donde y como dispuso la voluntad de sus ejecutores.

Madrid, jueves, 12 de marzo de 2009


Enlaces:

http://www.ciudadanosporlarepublica.info/articulos/opinion/417-el-que-quiera-dignidad-historica-que-se-la-pague.html

http://www.nuestramemoria.org/?p=251

http://lamemoriaviva.wordpress.com/

http://surrepublicano.wordpress.com/2009/03/13/el-que-quiera-dignidad-historica-que-se-la-pague/

jueves, 26 de febrero de 2009

Centralización, profesionalización. Alienación.

CENTRALIZACIÓN, PROFESIONALIZACIÓN. OTRA VUELTA DE TUERCA DE LA PROGRESIVA ALIENACIÓN.

Madrid, 17-1-1998

Cada vez somos más en esta sociedad de capitalismo avanzado los que vivimos de un salario mayor o menor; los que enajenamos nuestro trabajo, nuestra fuerza o potencia de trabajo y, lo que es más significativo, nuestra creatividad por un sueldo mensual, quincenal o semanal. Cada vez se centraliza más la producción y se centraliza el consumo: la gran empresa y el gran centro comercial. La gran ciudad.

El habitante de las ciudades-dormitorio periféricas hormiguea por las mañanas hasta su nicho tecnológico, donde se inserta con precisión, como un engranaje especialmente formado para su función. Y allí cobra o recobra su dimensión creativa. Encajado en su especializadísima función nadie osaría competir con él. Potenciado por la poderosísima carcasa tecnológica que le acoge en su seno y en él le integra ve su productividad multiplicada prodigiosamente. Nadie, nadie podría medirse con él en su especialidad. Nadie. Ni siquiera él mismo si se le separara de la organización, de la gran máquina en la que se inserta.

Terminada la jornada de trabajo, de vuelta a casa, al barrio, esa persona experimenta una transformación notable: separado de su carcasa tecnológica, ya es incapaz de crear; cosa que no le preocupa porque “fuera de horas” ya no tiene que ocuparse de eso sino de vivir para sí, y de consumir. Sí, nuestro trabajador reaparece súbitamente, después de fichar la salida, como consumidor.

Y como consumidor su actitud es simplemente la de buscar la mejor oferta dentro del abanico de ellas que le presenta el sistema comercial. Es ya una actitud pasiva. El Sistema genera los estímulos suficientes para que adquiera lo que necesita … y lo que no necesita. El consumidor prácticamente no condiciona la oferta. Verdaderos especialistas en “marketing” le superan en cuanto a la investigación de sus propias necesidades y se adelantan al nacimiento del menor de sus deseos. Condicionar la oferta mediante una demanda específica sería por su parte un acto de creatividad “aficionada”, “amateur”, no profesional y condenada de antemano al fracaso, ya que por la misma razón por la que nadie podría competir con él en su papel de especialista en sus horas de trabajo tampoco puede él competir con los millares de “alter egos” que el Sistema incorpora e integra para evitarle pensar en lo que sería mejor para su propia vida.

¿Quiero decir con esto que el hombre actual, en tanto que consumidor, tiene vedada cualquier actitud activa, creativa, independiente? Efectivamente, eso es lo que quiero decir en términos generales. Al hombre de hoy solo le queda optar dentro de una amplia oferta “perfectamente estudiada” para atender a todas sus posibles necesidades según los gustos más variados y las más o menos exquisitas preferencias.

* ¡Pero esto sería terrible y desesperante! Y además … no parece del todo exacto: ¡el hombre dispone de cada vez más tiempo de ocio y sería de esperar que su creatividad independiente tuviera cada vez más oportunidades!
* Aparentemente sí. Pero el Sistema se adelanta implacablemente a estas iniciativas independientes, las atiende y las sofoca. Usted puede cantar, tocar música; pero quién podría competir con las mejores orquestas, los mejores solistas puestos a disposición de todos en todo el planeta, en condiciones muy económicas y con calidades cada vez más perfectas. ¿Quién querrá como alternativa escuchar a un conjunto mediocre de aficionados, tan distante de la calidad de los mejores, ahora al alcance de todas las manos y fortunas, a un conjunto repito de aficionados que hace música, teatro? ¿Quien querrá ver su pintura? ¿Quien podrá competir con la enorme capacidad de centralización cultural de las televisiones? ¡Quién queda fuera de su campo de atención realmente no existe!

¡Pero qué mejor ejemplo a este respecto que el del caso del “bricolage”, con su espléndido crecimiento en nuestros días! “Hágalo usted mismo”, cacarea la consigna. ¿No estamos acaso en el cogollo de una reacción creativa contra el Sistema, que pretende darlo todo hecho?

Pues sí señor. Usted podrá montarse algún mueble, instalarse alguna puerta blindada, arreglar una cañería si tiene espíritu rebelde, o afición, u obstinación. El Sistema por otra parte le suministrará todo lo necesario para que usted lo haga. No encontraremos ni un solo grande almacén o centro comercial que no haya establecido su sección o tienda de “bricolage” en la que usted podrá sin duda encontrar cualquier herramienta o material que necesite, por exóticas que llegaran a ser sus iniciativas. Porque el gran almacén o centro comercial habrá contratado o integrado al menos un auténtico experto en “bricolage” que sin duda sabrá de estos temas mucho más que usted, mi querido “bricolagista” montaraz, porque él será ¡un verdadero profesional! Y seguro que más de una avisada grande editorial publicará en asequibles fascículos mil y una ideas acerca de lo que usted puede y debe “hacer por sí mismo” y hasta creará un club de “bricolage” para intercambio de experiencias, dirigido por expertísimos monitores que le orientarán en todas sus dudas.

Y quien dice el “bricolage” podría decir el coleccionismo, el deporte, el turismo social y hasta la mismísima política “amateur”, aficionada, idealista, desinteresada, sin pretensiones de hacer carrera de ella, de profesionalizarse, de vivir de ella o para ella[1].

En ningún caso pueden ponerse estas actividades como ejemplo de “creatividad independiente” no enajenada al Sistema, no integrada en él. No hay margen para la producción independiente, para la definición cultural independiente, para la creación independiente.

Hasta quizá los años sesenta y poco más, en la sociedad muy incomunicada, aislada, en algunas villas y aldeas de nuestra España rural, se producían expresiones culturales diferenciadas constitutivas de lo que se llamaba “folklore” y que, en sentido extenso, podrían abarcar desde ciertos hábitos productivos: peculiaridades de cultivo y tipos de cultivo o crianza específicos, forma de hacer la matanza, productos típicos, artesanía local, etc., hasta la danza, el canto, las fiestas, las devociones y así. Todas estas actividades realizadas de manera peculiarmente adaptada a la forma de ser y a la biografía de cada comunidad venían a constituir en suma el núcleo fundamental de sus señas de identidad, al tiempo que garantizaban un cierto acceso colectivo a la creatividad. La incomunicación era el aislante que sellaba los contornos del “mercado” o ámbito de influencia de esas creaciones. En este ámbito cerrado a competidores provenientes de “mercados” de más amplia escala estos productos tenían un consumo natural interno, que hacia afuera se filtraba con el marchamo localista, típico y folklórico.

La explosión contemporánea de la comunicación rompió este esquema de pequeñas fronteras abriendo súbitamente todo el país a la competencia de monopolios especialistas en todos los ámbitos de la producción con toda la capacidad de organización, proyección y publicidad del moderno “marketing”. El resultado es de sobra conocido: como un tejido orgánico en el que se rompieran los tabiques celulares, cada individuo de una pequeña comunidad, de un pequeño mercado quedó disperso dentro del gran charco resultante, en el que sólo son capaces de nadar con provecho los grandes tiburones transoceánicos y transnacionales. La sociedad se urbanizó, se hiperurbanizó y la dirección productiva, cultural, científica, política, de comunicación y difusión se hipercentralizó.
En resumen, en la sociedad así resultante, el ciudadano, perdida su antigua identidad cultural, comunitaria y sin crear otra que la sustituya y que garantice su independencia en la nueva situación (lo cual no podría hacer sin transformar previamente a ésta), padece un desdoblamiento esquizoide:

* Por una parte es un trabajador que (cuando le dejan; en otro caso queda excluido, anulado) enajena toda su creatividad al Sistema por un salario, alcanzando en esta actividad una especialización altísima, una auténtica profesionalización.

* Por la otra, es un consumidor pasivo e inerme ante los poderosos medios de manipulación (“publicidad”, propaganda) del Sistema. Su única opción posible es la de adaptarse a la oferta, eso sí, variadísima, que se le hace, sin poder apenas influir (y menos decidir) sobre ella.

Conviene resaltar que esta persona, en cuanto profesional especializado al servicio del Sistema, es su propio limitador cuando consumidor pasivo o ciudadano privado, por cuanto nunca podría osar, y de hecho no puede competir en ningún campo de la actividad humana con los profesionales que le opondría, y de hecho le opone el Sistema, y que no son otra cosa que lo que él mismo es en su propia actividad enajenada.


[1] ¡Óigame! - nos razonarán. - La política es una cosa muy complicada que trata de decisiones de enorme trascendencia para todos. Es imposible formarse una opinión fundada sobre cualquiera de sus temas: OTAN, paro, economía, orden público, enseñanza, etc., sin manejar datos y técnicas que solo sería capaz de dominar un variado equipo de especialistas. Y, además, muchos de esos datos ni siquiera pueden darse al conocimiento público: secretos de la Defensa, del Estado, ya sabe. Usted no puede aspirar a un conocimiento de esos temas como el que pudieran llegar a alcanzar personas que dedican toda su vida a la política: políticos de vocación, de carrera, cuadros “liberados” de los partidos y de los sindicatos. Ya, ya, ya sé que la política es cosa de todos y que la soberanía es del pueblo, pero mire usted, está claro que siempre hay forma de conjugar sus derechos políticos con la creciente especialización de los temas. Faltaría más. Que a demócratas no va a ganarnos nadie a los que creemos en los sistemas de libre concurrencia: con periodicidad razonable, los especialistas políticos de las más variadas tendencias le presentarán a usted ofertas políticas muy estudiadas y adaptadas a todas las preferencias ideológicas (decentes, o sea, correctas, claro), cada una acompañada de un equipo gestor eficiente, convencido … y honesto. Y ahí es donde entra usted con su indiscutible soberanía. ¡¡TODA SUYA!! Ponga todo su cuidado en elegir lo mejor de la feria; mire que es para cuatro años. Y no se preocupe de más. ¡La feria está como nunca! ¡Se presentan las paridas políticas de los mejores especialistas del país! ¡Acuden los equipos de gobierno más preparados! ¡¡TODOS PROFESIONALES, OIGA!!