miércoles, 26 de octubre de 2016

Albert Rivera: "Hemos conseguido que anhelos del 15M estén en un acuerdo de Gobierno"

Helo, helo por do viene
el galán de don Rivera,
orondo en la gusanera
que Rajoy mima y mantiene
-en tanto que le conviene-.
Mientras él gallea ufano,
Rajoy se fuma un habano
sin vergüenza y sin temores:
no le han de faltar traidores
ni bobos de Coria a mano.

Helo, helo tan flamante
luciendo plumas ajenas
y sin percatarse apenas
que al, de prestado, elegante
lo desnudan al instante.
Mas él no padece o teme
mientras en su barca reme
Rajoy, candidato eterno,
que meterá en su Gobierno
¡hasta el mismo quince eme!


Madrid, martes, 25 de octubre de 2016

domingo, 23 de octubre de 2016

Comité Federal del PSOE del aciago día 23 de octubre de 2016

Ya que ellos no la tienen, tendré yo vergüenza por ellos.
Vergüenza de unos políticos profesionales que no ven más allá de su interés inmediato.
Ya que ellos no parecen sentir ni padecer, les ofrezco mi pena.
Pena por los militantes y votantes del PSOE, quienes sin duda no merecen ésto.
Pena del 99% de la gente, que además de ser víctima del PP, su corrupción y sus ataques al bienestar de todos, tienen que sufrir la traición de la mayor parte de la cúpula del PSOE que les "regala incondicionalmente" un gobierno más del PP de Rajoy y un nuevo tramo de caída hacia la miseria y el desamparo.
Pena por todos los que confiaron y reciben este pago.
Pena y vergüenza.

sábado, 3 de septiembre de 2016

El electorado del Partido Popular

El electorado del Partido Popular



Creo haber superado la fase de crítica política fácil por la cual de todo lo que sucede en política tienen responsabilidad exclusiva los políticos sin que de esa responsabilidad caiga nada sobre los hombros de los sufridos ciudadanos. No es así. Obviamente los políticos tienen mayor o menor responsabilidad, por acción, inacción, torpeza o egoísmo, en lo que sucede en la Política concreta; faltaría más, pero eso no exime en absoluto de responsabilidad al cuerpo social, por no ejercer correctamente su parcela de acción política, y no solo con su voto sino por su actuación en la formación de opinión colectiva o por su presión o falta de ella en los lugares de trabajo, en la calle y otros ámbitos sociales.

Queda por hacer a mi entender la crítica de las actitudes políticas colectivas, que determinan más de lo que se supone el devenir público común.

Me voy a arriesgar a hacer la del electorado del Partido Popular(PP), tan determinante de la situación política desde el 20 de Diciembre de 2015 hasta el momento presente:

1) Si se tiene en cuenta que la acción de gobierno del PP ha podido beneficiar a una escasa élite de no más de un 5% y les ha votado cerca de un 30% -del total de los votantes en las sucesivas elecciones generales-, se deduce que una muy alta proporción de los votantes del PP ha votado en contra de sus intereses; a esto yo no lo llamo estupidez, lo llamo alienación.

 2) Si resulta ser pública y notoria la participación muy generalizada de cargos públicos del PP en graves casos de corrupción política y económica contra el erario público, que por su cargo venían obligados a defender, se deduce que al votar masivamente a corruptos, ladrones y personas de muy baja moralidad política, los electores del PP demuestran tener un talante amoral.

3) Si como también se conoce de sobra el llamado Partido Popular ha abusado reiteradamente de su poder público más allá de lo que le permiten las leyes, eliminando la separación de poderes, copando políticamente los medios públicos de comunicación hasta convertirlos en elementos de propaganda de tal partido, si han abusado de su mayoría sin el menor respeto a las minorías, entonces, al votar a un partido con tan escaso respeto por la Democracia, el votante del PP demuestra un sectarismo extremo y una falta casi completa de sensibilidad democrática.

Es decir, en mi opinión, y si hay alguna honrosa excepción pido disculpas, el electorado del Partido Popular: está ALIENADO, es AMORAL, es SECTARIO y no es DEMÓCRATA.


Madrid, sábado, 03 de septiembre de 2016

jueves, 17 de marzo de 2016

Me aterra Donald Trump - Comentario a eldiario.es-THE Guardian


17/03/2016 - 17:51h

A mí lo que me aterra no es tanto el energúmeno Trump como el hecho de que Trump sea caja de resonancia de una mala parte de la sociedad norteamericana. Tarados mentales como Trump (o Hitler) los produce cualquier sociedad humana; normalmente van a parar a los centros de salud como pacientes o a las comisarías cuando se convierten en asesinos en serie; lo malo es cuando una parte de esa sociedad se empieza a identificar con su aberrante mensaje y lo empieza a ver como líder y lo alaba y lo jalea. Al final de ese proceso se termina invadiendo Polonia, asesinando masivamente y causando la ruina y la muerte de los países. Pero preguntémonos ¿es Trump el agente infeccioso o, por el contrario, el síntoma de una enfermedad social? La respuesta a esta pregunta no es baladí, porque de ella dependería el tratamiento. Si se tratara de lo primero bastaría con neutralizar o aislar al energúmeno, pero si fuera lo segundo el caso sería mucho más grave: si Trump fuera solo el síntoma de una grave enfermedad social de la sociedad americana de nada serviría entonces apartar a Trump porque la sociedad enferma produciría otros Trumps para satisfacer y polarizar su tendencia morbosa. Y quien habla de Norteamérica puede hablar de Europa y su creciente xenofobia y ultraderechismo en Francia, Bélgica, Alemania, Hungría, y no sigamos levantando tejados nacionales o nazionales. Puede que se avecinen tiempos oscuros ...


Y no nos olvidemos de Holanda y sus "hinchas" en la Plaza Mayor de Madrid, los que humillaban a pobres pordioseras rumanas y, con ello, se divertían un montón. O los comedores para pobres españoles, que excluyen a los pobres inmigrantes y aprovechan su "humanitarismo" para escenificar y proyectar su xenofobia. Son síntomas de sociedades enfermas en sus relaciones con los más débiles; síntomas como es síntoma Donald Trump. Demasiados síntomas.


Y es que, en momentos de grave crisis económica y social, la pereza mental, la cobardía social, antes que incitar a la rebeldía contra los auténticos culpables de la extorsión- es decir, el FMI, las Bancas, la plutocracia mundial- se prefiere el atajo simplista de demonizar al que no puede apenas defenderse, al pobre extranjero -inmigrante social o refugiado- o al pobre local. El mentecato colectivo, estúpido e insolidario, busca pronto un chivo expiatorio con el que ninguno de la horda se identifique y descarga sobre él toda su frustración y su impotencia ante el poderoso; ese es el origen de todos los fascismos de Donald Trump a Marie Le Pen, de Franco a Hitler o Musolini. Así fue y por lo visto continuará siendo porque, a lo que se ve, las sociedades humanas no aprenden aunque les lluevan muertes por millones y ruinas por doquier. ¡Qué cansera y qué desgracia!