lunes, 13 de mayo de 2013

La ley de defensa del delincuente tributario




Entre el fiscal defensor de infantas corruptas, el ministro de hacienda protector de evasores fiscales, la delegada de Gobierno, criminalizadora de desahuciados, la ministra de Trabajo, traficante de esclavos, la de Sanidad, destructora de hospitales públicos y el ministro de Justicia, martillo tasador de pleitos pobres ¿para qué se necesitan los Cuatro Jinetes del Apocalipsis?

viernes, 8 de febrero de 2013

77 aniversario de la victoria del Frente Popular - Acto en el Ateneo de Madrid



ATENEO DE MADRID
Agrupación Ateneísta "Juan Negrín"
en colaboración con
Coordinadora para la Memoria
Histórica y Democrática de Madrid
viernes 15 febrero 2013 a las 19:30 horas
77 aniversario
de la victoria del
Frente Popular
II República (16 febrero 1936)
Intervenciones de
Ludivina García Arias - Miguel Pastrana
Julio Diamante - Manuel Álvaro (historiador UAM)
proyección de España 1936 y recital poético musical            
Maribel Alonso  Francisco Redondo  José Mª Alfaya
Miguel Rosado
Salón de Actos
Calle Prado, 21 – Madrid  

miércoles, 6 de febrero de 2013

Bárcenas supo con tres meses de antelación que la justicia había encontrado su cuenta en Suiza


Hablar o considerar acerca de la moralidad de los Estados es sin duda una tarea que ha de conducir en derecho a la frustración y la melancolía. Los Estados actúan al margen de cualquier norma moral en defensa de sus intereses generales o particulares. Sin embargo esta inmoralidad de Estado característica de los llamados "paraísos fiscales" por la cual se acoge dinero procedente de todo tipo de actividades delictivas sin hacer preguntas, se protege la "privacidad" de los canallas como si fuera el buen nombre de una casta doncella, se avisa a los malhechores cada vez que la Justicia de su país se interesa por ellos, se facilitan las maquinaciones de auténticos mafiosos para eludir el pago de sus crímenes, se dilatan las contestaciones a las legítimas encuestas de la Ley extranjera y se previene al delincuente de las demandas contra él en clara complicidad con el delito son más propias de un garito de Mr. Adelson o un saloon del Far West que de un Estado responsable, por mucho que a ese Estado le rente el respaldo a los criminales. Suiza, las Islas Vírgenes, etc. más que Estados me parecen a mí Corporaciones Mafiosas, por más que Welles se refiriera a ellas de manera candorosa en su parábola del Reloj de Cuco en "El Tercer Hombre". ¡Qué asco! Ven ustedes: ya me dejé llevar por la moralina y así me va, pero es que no lo puedo evitar: Bárcenas y Suiza, el PP y Suiza, Urdangarín y Suiza ... ¿Qué sería de la Corrupción sin Suiza?Casi lo mismo que lo que sería Suiza sin la Corrupción. Se quedarían en nada.

viernes, 4 de enero de 2013

La imagen del Rey se hunde


Comentario en eldiario.es

Efectivamente, la monarquía debe ser rechazada como sistema político independientemente de la conducta del monarca de turno. Debe ser rechazada por cuanto reduce la más alta magistratura del Estado a un asunto hereditario como si de una finca privada se tratara: sería, es de hecho la máxima privatización posible ¿cómo defender lo público si la jefatura del estado se reduce al derecho de una ley privada, una ley para una persona o una familia, un PRIVILEGIO? Debe rechazarse porque consagra la SUPREMA DESIGUALDAD: una ley para el rey, inimputable, irresponsable haga lo que haga, y las demás leyes para el resto de los españoles. Debe rechazarse porque esa desigualdad es incompatible con la auténtica Democracia, la Democracia emanada del poder del pueblo frente a la Aristocracia en que cada cual vale según su origen, según sus antecedentes de cuna. La Monarquía, sistema históricamente declinante e inicuo -o sea, contrario a la equidad-, debe ser rechazada precisamente porque la inequidad es su fundamento, no por la conducta de este o aquel monarca. Y la única solución equitativa se llama República, y no le gusta nada a los partidarios del predominio de lo privado sobre lo público. Por eso me proclamaré siempre republicano aunque aquí reinara el mismísimo Alfonso El Sabio, que tantos méritos hizo para ser buen presidente de república si en su tiempo se hubieran gastado repúblicas. ¡Viva la República! Es decir, la dignidad.